De Cirugía, cirujanos y controversias

En la inmemorial aparición del hombre sobre la tierra, nacieron también, las enfermedades. Consecuencia de su interacción con otros seres vivos, con partículas genéticas y con su medio ambiente, se le presentaban cambios físicos que alteraban su balance corporal; que en su ignorancia natural no tenían explicación.

Cuando el hombre tuvo que agruparse para sobrevivir e intentó explicar su entorno, lo único con lo que contaba era con el pensamiento; así nació el pensamiento mágico. Y las cosas principales sobre las que no tenía control: la tormenta, el volcán, el eclipse y las enfermedades fueron de origen mágico.

Nacieron las tribus y clanes. La sociedad primitiva era simple, no obstante, dado que el pensamiento mágico era sólo para unos cuántos, se constituyeron las castas. El líder, el sacerdote y el médico-brujo fueron los privilegiados.

La importancia de cada uno de ellos era evidente. Se requería de la fuerza de líder, del acercamiento a los Dioses y de atacar a las fuerzas malignas que provocaban enfermedad y muerte. El médico-brujo tendría tanta o más importancia que los mismos Dioses.

Y así fue, con la evolución del hombre, el médico dejó de ser brujo y se convirtió en científico, sin embargo, su lugar en la sociedad seguía siendo de suma importancia. Era respetado, aceptado, buscado, apoyado y reconocido por todos los estratos sociales.

Tal vez, por que la sociedad, percibía la intención siempre honesta de querer ayudar al prójimo.

Vino la revolución industrial, el mundo cambió. Los valores también.

En el siglo XX la Medicina concibió sus mayores adelantos: la anestesia, los rayos x, los antibióticos, la tecnología sirviendo a la salud: la fibra óptica, la computadora, etc.

Pero los valores cambiaron.

El médico conservó su estatus, más por su nivel económico que por su actitud ante la sociedad. Nacieron las especialidades y las subespecialidades y su concentración de las grandes urbes. El médico empezó a perder su lugar.

Lo anterior, aunado al desarrollo de la sociedad de consumo, en la que cuenta más quien tiene más recursos económicos, provocó que el médico no fuera más una autoridad y bastó una simple duda, para que fuera sujeto de persecución; como si el dedicarse a la atención de la enfermedad, fuera la equivalencia a robar un banco, a asaltar a mano armada o engañar a todo un pueblo para el enriquecimiento personal.

A la vuelta de miles de años, podemos empezar a sospechar que ni el médico es Dios, ni el paciente es barbarie ignorante.

No hay duda, el médico del siglo XXI tendrá acceso a más y mejores adelantos pero si no hace conciencia de la situación, tendrá también más y peores frustraciones.

En la actualidad. el cirujano, no sólo debe estar preocupado por dominar los conocimientos fisiopatológicos, las técnicas, la terapéutica de primer orden y todo estudio básico actualizado con relación a su especialidad sino que debe conocer las técnicas didácticas y pedagógicas que le permitirán transmitir conocimiento y experiencia y no actuar, en este campo, de manera empírica.

De manera similar, su participación en el mundo contemporáneo, hace imprescindible conocimientos complementarios de diversa índole, en este sentido, resulta necesaria la utilización de la computación para facilitarle el quehacer diario pues, permite el control y registro de los pacientes, del personal que lo auxilia, la realización de diversas tareas de investigación y publicación y el intercambio y obtención de información actualizada; esto es que ahora es inimaginable trabajar sin el apoyo de la informática.

Por otra parte, es común que al cirujano se le encargue la dirección de un Servicio, de quirófanos, de Cuidados intensivos, de una Asociación, Colegio o Consejo o de un Hospital, entonces, se descubre que el cirujano hábil y destacado tiene que allegarse de los conocimientos esenciales en administración que le permitirán optimizar recursos, cubrir necesidades y eficientar el funcionamiento, logrando así, el impacto necesario en la sociedad y en su propio ámbito.

En toda esta gama de actividades, el cirujano debe conocer las obligaciones jurídicas que enmarcan su práctica.

Motivados por el incremento importante de las controversias generadas de la relación médico-paciente cuyas manifestaciones se encuentran desde el simple reclamo al prestador de servicio o la queja presentada ante las autoridades del hospital, que se resuelven con la participación e información del médico; hasta la queja y/o demanda ante las contralorías o juzgados del orden civil y penal.

Por demás está enfatizar que la repercusión económica, laboral, emocional, personal y familiar del médico que se enfrenta a una averiguación de esta índole, es devastadora.

Como antecedente, en los Estados Unidos de América, ha resultado altamente rentable, para los bufetes de abogados quienes gestionan y fomentan los procesos de demandas médicas, la existencia de controversias. De tal suerte que, sin importar quién tiene la razón, los reales ganadores de estos procesos siempre son, y serán, las empresas jurídicas.

Muestra del impacto de las demandas médicas en ese país, son los gastos de millones da dólares anuales por ese concepto; 7 de cada 10 médicos han sido demandados.

En otros países, se han creado instituciones cuya finalidad es la resolución de las controversias médicas en forma especializada, rápida, expedita y, principalmente, justa; cualidades que representan ventaja sobre los ámbitos civil y penal.

En Colombia con la aparición de la Ley 23 de 1981, en la que se dictaron las Normas en materia de Ética Médica y se reconoció a la Federación Médica Colombiana como institución asesora y consultiva del Gobierno Nacional, en la década de los noventa, se creó el Tribunal Nacional de Ética Médica.

En 1996, en México, se creó la Comisión Nacional de Arbitraje Médico cuya misión es mejorar la calidad de atención medica a través de la solución de las controversias de la relación médico-paciente. A la fecha, son más de 20.000 quejas, de las cuales, un poco más del 50% se resuelven en forma inmediata; el usuario es tratado por profesionales de la medicina que con una explicación completa, clara y sencilla, resuelven la inconformidad presentada.

En febrero de 1999, se creó el Centro de Conciliación y Arbitraje de la Superintendencia de Entidades Prestadoras de Salud en Perú. Se constituye como un cuerpo colegiado funcionalmente autónomo, de conformidad con la legislación de modernización de la seguridad social en salud. La finalidad del Centro es ejercer función conciliatoria y arbitral para tramitar las controversias en salud que se someten a su conocimiento.

Además de estas instancias conciliadoras y arbitrales, se encuentran miles de casos ventilados en procesos civiles y penales; procedimientos costosos, rígidos y prolongados.

Basta haber experimentado, aún en forma indirecta, cualquier situación, en litigio por atención médica, para percibir que tal situación debilita y deteriora al médico en grado extremo.

En México, a lo largo de cuatro años, hemos estado en contacto con médicos que han sufrido tal situación; estas circunstancias nos han motivado para incidir, en la medida de nuestras posibilidades, en los siguientes puntos: establecer estrategias con el fin de prevenir controversias; sensibilizar al médico para arraigar, aún más, sus principios deontológicos; fomentar la educación médica continua; estrechar la relación con los pacientes; reconocer el marco jurídico de la práctica médica (registro adecuado del expediente clínico) y, finalmente, en caso de existir un proceso, que el médico sepa litigar su caso apoyado de un abogado, ya que, es la única fórmula que puede dar éxito.

Curiosamente, la mayoría de médicos, consideran al abogado como la única posibilidad de resolver el conflicto, sin embargo, este profesional desconoce la materia y las circunstancias que conllevan la práctica médica; estando, por lo tanto, imposibilitado realmente para resolver el problema él sólo.

Ante este panorama es obligado facilitar y proporcionar la información y formación del médico en el terreno jurídico.

De tal suerte, la Asociación Mexicana de Cirugía General, preocupada por esta situación está participando activamente realizando cursos, antes y durante el desarrollo de su congreso anual, incidiendo en esta formación del cirujano; recí´Õ¢g”2 ãl3·ž‹Nb—š-Ì