Una pregunta que siempre despierta el interés y la curiosidad de los cirujanos latinoamericanos concierne a la FELAC - Federación Latinoamericana de Cirugía. Esta sensación se manifiesta y recrudece sobretodo cada dos años, con ocasión de sus Congresos, realizados siempre en conjunto con el congreso nacional del país anfitrión. ¿Será que la FELAC apenas despierta de su sueño hibernal, y se hace presente cada 2 años con ocasión de sus congresos? ¿En últimas, qué es la FELAC? Se trata de un organismo, de una federación internacional nacida en la ciudad de Río de Janeiro en 1973, durante el XIII Congreso Brasileño de Cirugía, promovido por el Colegio Brasileño de Cirujanos, fruto del idealismo de ilustres cirujanos de varios países del continente. Pretendía congregar y permitir un mayor cambio de ideas e informaciones, creando una tribuna para el cirujano latinoamericano, elevando el estándar de nuestra medicina, dedicándose sobretodo a la enseñanza continua de la cirugía. Durante casi 3 décadas viene cumpliendo este objetivo. El mundo cambió, y la transformación se hizo a escala logarítmica. La revolución industrial que dominó la humanidad durante todo un siglo se ha ido moldeando ante la informática, que trajo el universo a nuestra casa y nuestro cotidiano. Las informaciones transitan por el espacio y se presentan permanentemente en nuestras casas, oficinas, consultorios y hospitales. La medicina, la cirugía y la práctica profesional mudaron sustancialmente, esta última mutilando la relación médico-paciente y haciendo del médico, otrora un profesional liberal, un asalariado o un prestador de servicios bajo la responsabilidad de aseguradoras o de convenios prepagos. Pienso que debemos reflexionar sobre los impactos sufridos por nuestro arte en el aspecto profesional, promovido por las transformaciones experimentadas por la sociedad y que en razón de la globalización integran hoy nuestro diario vivir. Sin embargo esta profesión liberal es cosa del pasado, hoy transformada en actividad asalariada o remunerada por tarifas de honorarios impuestas por los convenios médicos prepagos y que subvaloran nuestro trabajo. Esta nueva realidad es compartida no solo por los cirujanos
de los países emergentes sino también por los colegas de
los países más ricos. Como consecuencia, el promedio de
ingresos del médico joven, no le permite ofrecer a su familia un
nivel de vida adecuado y dedicarse al aprendizaje continuado tan necesario
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