La Realidad de la Práctica Quirúrgica

Dr. Jesús A. García Narváez

Tomado del Boletín del Colegio Potosino de Cirugía (México), Agosto de 2002, volumen VI, número 3.

La cirugía general es la especialidad quirúrgica más completa y que requiere de más conocimientos y más destreza. Debe considerarse un privilegio especial, poder intervenir con la máxima intimidad sobre un organismo doliente, para ofrecerle el beneficio de recuperar la salud.

La cirugía es una forma noble y audaz de servir al hombre, en la que el cirujano transforma su intensa actividad mental en una acción dinámica. En un buen cirujano el pensamiento y la acción se balancean para obtener los mejores logros.

Siendo la cirugía una ciencia y un arte a la vez, demanda de quien la ejecuta, características muy especiales y definidas: vocación, temperamento, inteligencia, valor, audacia, criterio, decisión, destreza, fortaleza física, capacidad de estudio, así como bases morales y éticas muy sólidas. Quien se dedica a la cirugía no puede tener una personalidad contemplativa e indecisa, debe ser claro en sus propósitos, definitivo en sus juicios, decisivo en su autoridad y autoritario en su propia vida.

Debe tener un concepto elevado de la responsabilidad y de la compasión humana. No es posible ser cirujano sin verdadera vocación, sin auténtico sacrificio. Quien no viva la realidad de sus pacientes, debe buscar otra profesión. Superar los obstáculos y vencer las dificultades son la esencia de la cirugía.

En las intervenciones mayores, el destino del enfermo está en manos del cirujano. Sin sabiduría, honradez, capacidad y bondad, se ocasionan situaciones impropias con incremento de la morbimortalidad e indican poca responsabilidad y poco profesionalismo. Una actuación de excelencia se traduce en una estancia breve, costos hospitalarios dentro de lo previsto, bajo índice de infecciones o reoperaciones (usualmente programadas).

Por tanto el cirujano está obligado no sólo a lograr una cicatriz estética y mínima en un tiempo quirúrgico breve, sino que está comprometido en varios ámbitos de su entorno para ofrecer una adecuada administración de los recursos a su alcance.

Combinar el cirujano práctico, científico, académico e investigador es muy difícil. El cirujano científico debería tener el conocimiento de las ciencias básicas, del manejo pre y postoperatorio, de la técnica quirúrgica y de la investigación aplicada. Sin embargo, la naturaleza eminentemente humana de la actividad quirúrgica necesita de otras destrezas fuera del ámbito acad&eacu¡!t´ bÛ<§©ôm!¬ÀPV S{n0ª