Encabezado del boletn
Editorial
 
En este número...
1 Editorial
1. Discurso del Dr. Alejandro García Gutiérrez
2. Discurso del Dr. Gerardo de la Llera
2 In Memorian Dr. Raúl Romero Torres
3 Acta de la reunión informal del Consejo Asesor de la FELAC en la Habana Cuba.
4 Noticias de la FELAC
5 Congresos de Cirugía
 
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Por considerarlo de gran interés transcribimos a continuación el discurso del Dr. Alejandro García Gutiérrez, Expresidente de la FELAC, al instalar el VIII Congreso Cubano de Cirugía realizado en la Ciudad de la Habana del 22 al 26 de noviembre de 2004.
El Editor

Distinguidos invitados.

Estimadas compañeras y compañeros delegados de Cuba y de otros países, participantes en el congreso.

Constituye para mí un extraordinario honor que el Comité Organizador del VIII Congreso Cubano de Cirugía me haya designado para expresarles las palabras inaugurales de este prestigioso evento.

Este congreso se realiza en un momento de gran significación para el desarrollo de la Salud Pública de nuestro país en general y para la Cirugía en particular, por los significativos progresos organizativos, materiales y sociales que se han ido produciendo en los últimos tiempos para mejorar al máximo posible la calidad del servicio prestado, en forma gratuita, a toda nuestra población.

Desde el punto de vista organizativo se ha realizado un gran esfuerzo para aproximar el mayor número de servicios a la comunidad que debe recibirlos, al mismo tiempo que se están utilizando las instituciones de la propia comunidad para la enseñanza y la investigación.

Para mejorar estas funciones se ha realizado un enorme esfuerzo para reconstruir y ampliar los policlínicos en el plazo más breve y con la mayor calidad, dotándolos de los más modernos equipos e instrumentos para cumplir al nivel óptimo sus funciones de promoción, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de la salud, después de lo cual está en proceso un programa de reconstrucción de los hospitales, con la dotación también del equipamiento más novedoso y útil, a fin de que puedan prestar un servicio de la máxima calidad y con el mayor confort para el paciente y sus familiares, lo que facilitará a los cirujanos la satisfacción de todas las demandas de la población en nuestra especialidad y aumentar las operaciones mayores y, especialmente, las ambulatorias y por mínimo acceso, las últimas de las cuales ya llegaron a 31221 el año pasado.

Paralelamente se han creado nuevas formas educativas para la formación integral, cultural, ética y técnica de la juventud y de toda la población, en los aspectos generales y de la salud, con lo cual podrá ser más eficiente en su participación en la prevención y cuidado de su propia salud y de la de los demás.

Todas estas acciones de tipo material, formativo y social están comprendidas en un sistema interrelacionado de Programas de la Revolución que ha constituido la “Batalla de Ideas”, cuyos resultados ya han beneficiado a todo nuestro pueblo y cuyos efectos se han apreciado en nuestro sistema de salud, pues al mismo tiempo que ha mejorado la posibilidad de acceso de un mayor número y calidad de personal para este sistema, ha permitido a la población realizarse en los policlínicos muchos estudios y tratamientos importantes, antes reservados solamente a los hospitales, tales como endoscopias, ultrasonido, hospitalización inicial en casos de urgencia en pequeñas unidades de cuidados intensivos, tratamientos con estreptoquinasa recombinante, cirugía menor y todas las técnicas de rehabilitación.

Estos progresos se han podido lograr a pesar del inhumano y cada vez más intenso y cruel bloqueo a que los EE.UU. tienen sometido a nuestro país desde hace 45 años, debido a la unidad y espíritu de lucha de todo el pueblo.

Por estas razones es que apreciamos en todo su inconmensurable valor la participación de un gran número de los cirujanos y de otras profesiones afines de nuestro país y, especialmente, de todos los de países hermanos que nos acompañan, los que han concurrido a este evento con el ánimo de intercambiar desinteresadamente sus valiosas experiencias para el beneficio de la población de nuestras respectivas naciones.

Les deseamos a todos el mayor éxito en su trabajo y que regresen a sus lugares de procedencia con alguna experiencia útil que pueda ser aplicada en beneficio de sus pacientes y a nuestros visitantes de otros países, que, además, conserven un agradable recuerdo de la hermandad y el cariño que habrán recibido de todos sus colegas y del pueblo cubanos, que siempre se han caracterizado por su cordialidad y nobles y humanos sentimientos y también de las múltiples bellezas de nuestro país.

Con la seguridad de que el éxito culminará estos fructíferos días de trabajo científico y de actividades sociales de confraternidad, me complace dejar inaugurado el VIII Congreso Cubano de Cirugía y los simposios de la Federación Latinoamericana de Cirugía (FELAC) y de Cirugía Mínimamente Invasiva.

Muchas gracias.

Dr. Alejandro García Gutiérrez
Jefe del Grupo Nacional de Cirugía del Ministerio de Salud Pública


Transcribimos el discurso inaugural del VIII Congreso Cubano de cirugía a cargo del Presidente de la Sociedad Cubana de Cirugía Dr. Gerardo de la Llera.
El Editor

Invitados, Señoras y Señores

Estamos arribando al VIII Congreso Cubano de Cirugía inmersos en el desarrollo vertiginoso de las Ciencias Médicas, al que nuestro país, siempre se ha sumado y sin que sea una inmodestia, podemos decir que con los más altos niveles, sobre todo de aplicación, al contar con un justo Sistema de Salud que aporta una accesibilidad a los servicios para la población de un 100 por ciento.

En la fecha del 14 al 20 de Diciembre de 1927, se celebró en la ciudad de La Habana, el VII Congreso Médico Nacional y en la Sesión Plenaria que antecedió a la Clausura del Congreso, se aprobó una moción presentada por el Dr. José Antonio Presno y Bastiony que decía así: "La Sección de Cirugía del VII Congreso recomienda a los cirujanos organizar la Asociación Cubana de Cirugía, en la que además de sus sesiones periódicas, se discutirán anualmente asuntos de gran interés, de actualidad palpitante y cuyo estudio será encomendado a ponentes especialmente designados; cada tres años, en la época en que se celebre el Congreso Médico, la Sociedad de Cirugía incorporará su reunión al Congreso General”.

En una fecha que no se precisa bien pues en unos documentos aparece el 27 de Enero de 1929 y en otros aparece el 21 de Febrero de 1929, en los Salones de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, dando cumplimiento a la moción aprobada en el VII Congreso Médico Nacional, quedó constituida la que entonces se llamó "Sociedad Nacional de Cirugía", cuyo nombre se cambió, en 1973, por el de Sociedad Cubana de Cirugía, a fin de expresar mas directamente su pertenencia o nacionalidad.

El Dr. Presno Bastiony, quien resultó electo como su primer Presidente, precisó en el discurso inaugural, el objetivo principal de la Sociedad, cuando expresó: "la necesidad de asociarnos para realizar el intercambio de ideas y conocimientos y conocer el fruto de la experiencia de los demás”. (Fin de la cita). Este objetivo ha permanecido igual desde entonces por su justeza y beneficios.

Después del Triunfo de la Revolución han ocupado la Presidencia 10 colegas en periodos de 4 años. Entre ellos se encuentran 3 de los Profesores dignos que no abandonaron la Universidad al Triunfo de la Revolución y que desafortunadamente ya no se encuentran físicamente entre nosotros. Son ellos los Profesores Eugenio Torroella Mata, Roberto Guerra Valdés y Enrique Echevarria Vaillant.

Desde su creación, la actividad científica de la Sociedad ha sido intensa, celebrándose encuentros o Jornadas y Congresos no sólo en la capital del País, sino también en las distintas provincias, con gran calidad al punto que no tenemos temor a equivocarnos al decir que con un nivel a la altura de muchos Eventos Internacionales, pues el trabajo médico y en este caso en particular el de la Cirugía siempre ha sido destacable con consagración e inquietudes de superación que hacen de nuestra familia quirúrgica un verdadero ejemplo.

Cuando cada uno de nosotros comenzó la carrera de medicina, tuvimos nuestros primeros contactos con el mundo de la fisiología, la anatomía y en general con la más perfecta maquinaria del mundo que es el ser humano, supimos en esos momentos y estoy seguro que es el sentir de todos mis compañeros y de todos ustedes, que la vida nos había hecho el regalo de unirnos para siempre a la medicina. Ya nunca jamás nos abandonaría la dulce sensación de diagnosticar, curar o aliviar y esto se convertiría en una parte sustancial de nuestras vidas.

Transcurrió así nuestra juventud en armónica comunión con una de las carreras más sensibles. Nos acercábamos al dolor y la pena de la enfermedad y la muerte, todavía más cruel en aquellos momentos de la etapa anterior a la Revolución, donde a esos tormentos se unía muchas veces la pobreza y la impotencia de no poder contar con los recursos mínimos. Pero por fortuna conocimos también la indescriptible sensación de sentirnos a plenitud, por el solo hecho de haber realizado el bien, por haber librado una batalla contra la muerte y haberla ganado, por ver el niño que un día hubimos de recibir en un cuerpo de guardia con la mirada perdida en el espacio y con la facies hipocrática, salir caminando del recinto hospitalario y en fin de servir de consuelo y apoyo moral a quien lo necesitare. ¡Cuantas veces muchos de los que aquí estamos, cansados y maltrechos después de una intensa guardia vimos emerger el sol, sin haber pegado los ojos en toda la noche! ¡Cuantas veces en el viejo y querido Hospital Universitario “General Calixto García”, muchos de los que estamos aquí, seguíamos laborando después de esas fatigosas guardias, por la sola exigencia de la responsabilidad moral con los enfermos y familiares! Y Nunca, Nunca escuché a nadie renegar de la cirugía, sino todo lo contrario cada día de duro bregar nos hacía amar más a nuestra carrera y cada día nos formaba más como hombres de bien. Grandes han sido los sab͊m